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No olvidar: algo para tenerlo siempre en mente

Estos tipos están impunes y llenitos de dinero, mientras personas pierden su trabajo en todo el mundo.

Aquí están, éstos son. Los nombres y apellidos del peor desastre financiero global en casi 80 años. Detrás de los rostros de estos ocho ejecutivos hay una sucesión de errores, negligencias, egoísmos y una responsabilidad que trasciende lo individual para alcanzar al capitalismo sin regulaciones. Invertir y gastar sin fondos reales era una ecuación que no podía durar para siempre. Antes de lo que muchos esperaban, y contra la opinión de los “gurúes”, explotó. Lejos de castigarlos, el mercado premió a estos CEO (Chief Executive Office) con indemnizaciones millonarias.

Por Silvina Herrera

Arriba. Charles O. Prince / Daniel Mudd / R. Fuld / Stanley O’Neal / Abajo. James Cayne / Robert Willumstad / Angelo R. Mozilo / Michael Perry.

Charles O. Prince - Citigroup

Con 48 años, el ejecutivo del Citigroup no tuvo mejor idea que intentar enfrentar la crisis que se avecinaba con el despido de 17 mil empleados y el traslado de 9.500 a países con menores costos. La decisión estuvo acompañada de promesas a los inversores de ahorrar 10 mil millones de dólares. El lema de Prince era recortar en sueldos y en costos organizativos que “no aporten nada a la capacidad de dar un servicio eficiente a la clientela”.

Cuando comprendió que los empleados no eran el problema, ya fue demasiado tarde y las acciones se vinieron a pique, poco después de inflar el balance de la firma con activos tóxicos por un valor de más de 11 mil millones de dólares.

Claro que entre la reducción de costos no estaba incluida su indemnización, que llegó a los 105 millones de dólares. Al dejar su cargo, Prince declaró: “Dada la magnitud de las pérdidas en el negocio de las hipotecas, la única salida honrosa que me queda como presidente es renunciar a mi puesto”. Robert Rubin, ex secretario del Tesoro de Estados Unidos bajo la administración de Bill Clinton, se hizo cargo del Citigroup.

Daniel Mudd - Fannie Mae

Tiene 49 años y es hijo del periodista Roger Mudd, de la CBS. Antes de dedicarse a las finanzas, fue oficial de los marines y combatió en Beirut, donde fue condecorado por sus servicios. Durante la caída del Muro de Berlín, Mudd recibió una propuesta para trabajar en el gobierno alemán. Tras su experiencia militar, ingresó al mundo empresario, primero recaló en la General Electric y luego desembarcó en una de las prestamistas financieras más grandes de Estados Unidos, Fannie Mae. En los últimos tiempos al frente de la entidad, no logró evitar el derrumbe de la financiera, abrumada por las hipotecas impagas, la caída de los precios de la vivienda y el trastorno del mercado crediticio, lo que dejó sin casas a miles de familias. Sólo en el segundo trimestre de 2008 la financiera perdió 2.300 millones de dólares. Su decisión de elevar los intereses a pagar por las hipotecas tuvo un alto costo social. En septiembre pasado, junto con Freddie Mac, Fannie Mae fue rescatada por la Reserva Federal y el Departamento del Tesoro, y los gobiernos locales adquirieron las viviendas confiscadas. Mudd recibió una compensación de 24 millones de dólares. El propio Barack Obama pidió que tanto él como Richard Syron, de Freddie Mac, no recibieran cifras millonarias mientras el Estado salía a salvar a las financieras prestamistas con el dinero de los contribuyentes.

R. Fuld - Lehman Brothers

Apodado “el Gorila” por su fama de reservado, duro y poco hablador, la de Richard Fuld fue la caída más estrepitosa porque estaba considerado un gurú de la economía mundial. Nacido en Nueva York hace 62 años, falló en su intento de salvar de la bancarrota a Lehman Brothers, el cuarto mayor banco de inversión de Estados Unidos, al no lograr que el Bank of America u otra entidad adquirieran los activos para absorber las pérdidas. El CEO recibió varias advertencias de sus asesores, que le aconsejaban vender un porcentaje del capital, pero Fuld pretendía venderlo a un precio muy alto, y cuando intentó colocar los activos al valor del mercado ya era demasiado tarde porque había comenzado el derrumbe. Jugador de squash y coleccionista de arte moderno, ganaba 17 mil dólares la hora y logró acumular 489 millones de dólares en los últimos 10 años gracias a la venta de sus acciones. La mujer del ejecutivo, Kathy, vicepresidenta del Museo de Arte Moderno de Nueva York, vendió su colección por 20 millones de dólares. Sin embargo, no parece que la familia tenga problemas económicos ya que Fuld, tras hundir a Lehman Brothers, recibió una indemnización de 53 millones de dólares, cifra que le alcanza para lograr su individual sueño americano.
Fuente:Diario Perfil, domingo 16 de noviembre de 2008

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