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ROSA MONTERO: Miedo/ Allanan una comisaría por venta de droga


Miedo
El País-7 de septiembre de 2010/ El otro día me espantó leer un reportaje sobre la violencia y corrupción de la policía argentina. Al parecer comete secuestros, extorsiones, asesinatos. Un 61% de los argentinos cree que los policías están involucrados en el crimen, y el 15,6% ha tenido que pagarles sobornos. No me esperaba una situación tan mala. No se lo merece ese país espléndido.
Un diplomático español me dijo hace años que, cada vez que pisaba un país nuevo, se fijaba en dos detalles para hacerse una rápida y rudimentaria idea de su nivel de desarrollo: la salud dental de sus habitantes y la cantidad de pintura que se empleaba en las carreteras. Me pareció una observación ingeniosa, porque esos dos valores son como puntas de iceberg de estructuras económicas y sociales mucho más complejas. Viendo lo de Argentina pensé que había otro valor con el que medir el nivel de democracia de un país: la intensidad del miedo que experimenta la población hacia sus fuerzas de seguridad. Crecí en la dictadura de Franco, y puedo dar fe de que la policía, los grises, nos aterraban a todos. No solo a los progres, sino a la práctica totalidad de la ciudadanía. A todos se nos encogía el corazón cuando nos pedían el carné: no se puede confiar en las Fuerzas del Orden cuando defienden un orden arbitrario. Y uno de los síntomas más claros del profundo cambio democrático español es justamente ese: hoy nos fiamos de la policía, nos tranquiliza su presencia. Hemos recorrido un largo camino hasta llegar a esto. En la hermosa Argentina, en cambio, tienen una policía aterradora. Todos sabemos de los excesos del Gobierno de la siliconada Kirchner (su acoso a los periódicos, por ejemplo), pero estos polis de película de terror pueden dar una idea aún más precisa del nivel de abuso, del deterioro democrático al que están llegando. Cuando la justicia flaquea, engorda el miedo.
Allanan comisaria por venta de droga
La Gaceta de Tucumán-Domingo 12 de Septiembre de 2010 | Según una denuncia, un hombre que está detenido en El Manantial desde hace 11 meses le estaría vendiendo estupefacientes dentro de la dependencia a jóvenes de la zona. Gendarmería concretó un operativo, pero no encontró nada. ¿Una filtración?
"El señor que está detenido en la comisaría de El Manantial sale y le vende drogas a los chicos de la zona. Tengo pruebas". El dato cayó como una bomba. El juez federal Mario Racedo comenzó a cotejar la información y se dio cuenta de que lo que tenía entre manos era grave. Entonces no dudó e impartió una orden histórica: Gendarmería debía allanar la comisaría de El Manantial para buscar estupefacientes. Más de 40 uniformados rodearon la dependencia, ubicada frente a la plaza de la ciudad. Lo único que encontraron fue al detenido que había sido acusado por el informante: Cristian Achén estaba tranquilamente tras las rejas de su calabozo. Pero su hermano Fernando no, y la Justicia Federal no sabía que había sido trasladado a otra comisaría, la de Lules, ya que se habían peleado entre ellos según la Policía. Otra versión asegura que Fernando Achén fue encontrado en la calle y que cuando los policías se enteraron del operativo, lo llevaron rápidamente a la comisaría de El Manantial para no levantar sospechas. La Justicia Federal inició una investigación de oficio ya que se sospecha que hubo una filtración de información, por lo que en la comisaría ya sabían que se iba a concretar el operativo.

Derrame de combustible minero en Catamarca (23/8/09)


El agua del río Belén se utiliza para el consumo en la ciudad. Ahora se encuentra contaminada con 34 mil litros de gasoil que se transportaban hacia la minera La Alumbrera. "Por acá pasa gran cantidad de camiones con todo tipo de sustancias, en este caso ha sido gasoil. El camión se dirigía hacia la mina para abastecer la maquinaria que usan", contó Alejandro Zalazar, de la organización Belén por la Vida.

El accidente se produjo a siete kilómetros de la ciudad de Belén, sobre la ruta 40 este miércoles a las 10.45 hs. "En esa parte la ruta va costeando el río, está asfaltada y es nueva. No sabemos cuáles son las causas del vuelco, pero el camión se dio vuelta por completo", agregó Zalazar.

La mezcla del combustible con el agua ya avanzó lo suficiente y según los medios de comunicación locales ya alcanzó la planta de tratamiento de agua, ubicada río abajo. El agua de este río se destina tanto para el consumo domiciliario como para el riego, produciendo un gran problema para toda la población de la ciudad de Belén. Otra parte del agua del río Belén se utiliza para el riego, "acá se siembra mucho ají y nogales, pero hay muchos otros cultivos en la zona".

Ante la pregunta de si la empresa de aguas no puede filtrar ese derrame, Zalazar respondió que "no, es imposible, porque es una planta de tratamiento muy precaria, con unos piletones únicamente", y hasta el momento ni la empresa ni el gobierno se han comunicado con la población. "Además los medios de comunicación siempre tratan de minimizar la situación porque tienen relación con la empresa. Hemos estado en el lugar del accidente y sacamos fotos para que la gente tome conciencia del daño ambiental".

Las agresiones al ambiente y a la población de Catamarca por parte de Minera La Alumbrera son una constante. Los antecedentes son un mineraloducto con reiteradas roturas por el cual hay un directivo de la empresa procesado, otros camiones volcados en rutas, filtraciones del dique de cola y depredación del agua de los acuíferos. "El dique de cola, que es el lugar donde ellos depositan los residuos tóxicos, tiene filtraciones que están comprobadas por un estudio científico. De modo que permanentemente se están contaminando las reservas acuíferas que tenemos en toda la zona. Es agua subterránea la que está contaminada", explicó Zalazar.

- ¿Es el agua del campo del arenal?

- No, de ese lugar ellos sacan el agua. El dique de cola está en otra parte que tiene conexiones con otra reserva acuífera que se llama Salar de Pipanaco. Esa reserva está contaminada por el dique de cola y eso está comprobado.

- ¿Y se usa el agua de esa reserva?

- No, en este momento no la utiliza nadie, pero es agua subterránea y que está siendo contaminada.

- ¿Y cómo han comprobado las conexiones con el dique de cola?

- El estudio lo hizo un ingeniero químico de la Universidad de Catamarca, Héctor Nieva [1]. Pero acá también está la contaminación que produce el mineraloducto. Ese tema está en la Justicia con el procesamiento de Julián Rooney, vicepresidente de Bajo La Alumbrera. Supongo que esto será un agravante más.

Por la ruta 40 y los accesos a Bajo La Alumbrera circulan camiones de modo permanente. Los vecinos de Belén denuncian no conocer qué tipo de sustancias pasan por la puerta de sus casas. Zalazar cuenta que, por ejemplo, "hace dos años hubo un vuelco a 100 km de nuestra ciudad de un camión que transportaba nitrato de amonio, un material que usan para hacer las explosiones".

"Esperamos que este accidente sirva para que la gente tome conciencia del grave daño ambiental que estamos padeciendo. Dentro de unos años se conocerán más detalles, pero estos daños son irreparables", finalizó.

Notas:

[1] http://belenresiste.blogspot.com/2006/03/entrevista-al-ingeniero-hector-nieva.html

Más información sobre el tema en http://www.lavozbelicha.com.ar/
Fuente: ANRED agencia

BASTA :algo hay que hacer


Un país impune. Un país que no es serio.
Yo me pregunto como no hay una reacción. De nosotros y de nuestros dirigentes. Cómo pueden matar un anciano cada 7 días en ocasión de robo. Cómo pueden matar a un policía que cumple con su deber cada 2 o 3 días. Cómo pueden salir todos, los peores, tan fácil de la cárcel y el ladrón de huevos para alimentar a su familia, pasas siglos. Cómo tener que vivir encerrados y con miedo. Cómo caminar con horror tanto de noche como de día por las calles...ya no hay lugares seguros(Al periodista Franco Salomone lo robaron en Av. Del Libertador y Jorge Newbery).
Cuál es nuestro futuro si no hacemos algo...México con sus cárteles y secuestros o Colombia.....Europa seguro, no. Donde los niños van solos alas plazas, donde se dejan juguetes y bicicletas en las calles.
Dos factores cruciales
La ley existe. Incluso en algunos casos, tenemos legislación de avanzada. Pero no se hace cumplir. Los que lo deben hacer son corruptos o ineptos. Y si se quiere hacer cumplir, si se quiere controlar, nos topamos con la misma corrupción o ineptitud de la justicia. Su discrecionalidad, sus reparos, sus peros....y si van a la cárcel o reformatorios....no se cumple la función de resocializar sino la de superarse para delinquir mejor.....Un círculo vicioso que hay que cortar....
No hay que olvidar el factor social y el capitalismo avanzado que sólo enseña a consumir y no deja ni un sólo valor en pie, salvo el dinero. Pero antes había pobres pero honrados.
La droga ayuda, pero en los países del primer mundo se drogan, y en su mayoría no joroban a nadie....
La falta de límites nos destroza como sociedad...aunque la pregunta que hay que hacerse hoy es:
¿lo somos?

Reflexiones


"Cuanto más atrasado el país, tanto más difícil es ser bueno. Más difícil y, por esto mismos, más útil.Y esto no se circunscribe a la política"
"La amistad=afecto mutuo+ayuda mutua+hipocresía"
"La hipocresía lubrica el engranaje social. Sin ella, nos pasaríamos la vida insultándonos y agrediendónos"
Mario Bunge-perfil 9 de noviembre
Y es así como vivimos. En la falta de respeto al otro. Aquel que quiere vivir bajo reglas claras, en sociedad, pero sólo encuentra la ley de la selva. La del más apto, la del más grande. Es aquel que hace las colas para pagar o comprar y al lado se le mete uno que es amigo o simplemente un vivo que ve la oportunidad. Y le venden o le compran. En otros lares se lo rechazaría. Se le pediría que haga la cola, que espere su turno.
Todo el tiempo vivimos esa violencia. Cotidiana. A la que nos hemos acostumbrado, pero no soportamos cuando la sentimos. Una violencia que parte de nosotros, de nuestra idiosincrasia. De nuestro acervo. Pero nosotros aprendimos a ejercerla, para que otro no la ejerza a nosotros. "Cocodrilo que duerme es cartera", sostiene el dicho popular. El lugar común. Ese donde vive la ideología dominante.
Todos interpelamos a la sociedad. Como víctimas o victimarios.

No olvidar: algo para tenerlo siempre en mente

Estos tipos están impunes y llenitos de dinero, mientras personas pierden su trabajo en todo el mundo.

Aquí están, éstos son. Los nombres y apellidos del peor desastre financiero global en casi 80 años. Detrás de los rostros de estos ocho ejecutivos hay una sucesión de errores, negligencias, egoísmos y una responsabilidad que trasciende lo individual para alcanzar al capitalismo sin regulaciones. Invertir y gastar sin fondos reales era una ecuación que no podía durar para siempre. Antes de lo que muchos esperaban, y contra la opinión de los “gurúes”, explotó. Lejos de castigarlos, el mercado premió a estos CEO (Chief Executive Office) con indemnizaciones millonarias.

Por Silvina Herrera

Arriba. Charles O. Prince / Daniel Mudd / R. Fuld / Stanley O’Neal / Abajo. James Cayne / Robert Willumstad / Angelo R. Mozilo / Michael Perry.

Charles O. Prince - Citigroup

Con 48 años, el ejecutivo del Citigroup no tuvo mejor idea que intentar enfrentar la crisis que se avecinaba con el despido de 17 mil empleados y el traslado de 9.500 a países con menores costos. La decisión estuvo acompañada de promesas a los inversores de ahorrar 10 mil millones de dólares. El lema de Prince era recortar en sueldos y en costos organizativos que “no aporten nada a la capacidad de dar un servicio eficiente a la clientela”.

Cuando comprendió que los empleados no eran el problema, ya fue demasiado tarde y las acciones se vinieron a pique, poco después de inflar el balance de la firma con activos tóxicos por un valor de más de 11 mil millones de dólares.

Claro que entre la reducción de costos no estaba incluida su indemnización, que llegó a los 105 millones de dólares. Al dejar su cargo, Prince declaró: “Dada la magnitud de las pérdidas en el negocio de las hipotecas, la única salida honrosa que me queda como presidente es renunciar a mi puesto”. Robert Rubin, ex secretario del Tesoro de Estados Unidos bajo la administración de Bill Clinton, se hizo cargo del Citigroup.

Daniel Mudd - Fannie Mae

Tiene 49 años y es hijo del periodista Roger Mudd, de la CBS. Antes de dedicarse a las finanzas, fue oficial de los marines y combatió en Beirut, donde fue condecorado por sus servicios. Durante la caída del Muro de Berlín, Mudd recibió una propuesta para trabajar en el gobierno alemán. Tras su experiencia militar, ingresó al mundo empresario, primero recaló en la General Electric y luego desembarcó en una de las prestamistas financieras más grandes de Estados Unidos, Fannie Mae. En los últimos tiempos al frente de la entidad, no logró evitar el derrumbe de la financiera, abrumada por las hipotecas impagas, la caída de los precios de la vivienda y el trastorno del mercado crediticio, lo que dejó sin casas a miles de familias. Sólo en el segundo trimestre de 2008 la financiera perdió 2.300 millones de dólares. Su decisión de elevar los intereses a pagar por las hipotecas tuvo un alto costo social. En septiembre pasado, junto con Freddie Mac, Fannie Mae fue rescatada por la Reserva Federal y el Departamento del Tesoro, y los gobiernos locales adquirieron las viviendas confiscadas. Mudd recibió una compensación de 24 millones de dólares. El propio Barack Obama pidió que tanto él como Richard Syron, de Freddie Mac, no recibieran cifras millonarias mientras el Estado salía a salvar a las financieras prestamistas con el dinero de los contribuyentes.

R. Fuld - Lehman Brothers

Apodado “el Gorila” por su fama de reservado, duro y poco hablador, la de Richard Fuld fue la caída más estrepitosa porque estaba considerado un gurú de la economía mundial. Nacido en Nueva York hace 62 años, falló en su intento de salvar de la bancarrota a Lehman Brothers, el cuarto mayor banco de inversión de Estados Unidos, al no lograr que el Bank of America u otra entidad adquirieran los activos para absorber las pérdidas. El CEO recibió varias advertencias de sus asesores, que le aconsejaban vender un porcentaje del capital, pero Fuld pretendía venderlo a un precio muy alto, y cuando intentó colocar los activos al valor del mercado ya era demasiado tarde porque había comenzado el derrumbe. Jugador de squash y coleccionista de arte moderno, ganaba 17 mil dólares la hora y logró acumular 489 millones de dólares en los últimos 10 años gracias a la venta de sus acciones. La mujer del ejecutivo, Kathy, vicepresidenta del Museo de Arte Moderno de Nueva York, vendió su colección por 20 millones de dólares. Sin embargo, no parece que la familia tenga problemas económicos ya que Fuld, tras hundir a Lehman Brothers, recibió una indemnización de 53 millones de dólares, cifra que le alcanza para lograr su individual sueño americano.
Fuente:Diario Perfil, domingo 16 de noviembre de 2008

La Paz y la guerra contra la inseguridad


Seguro que cada uno tiene una idea distinta de lo que es la Paz. Desde una ciudad boliviana hasta la tranquilidad, el silencio casero tras el alboroto callejero. Desde una mañana en el campo escuchando sólo los pájaros cantar hasta el fin de una guerra. Pero que pasa por casa cuando vivimos inseguros.
Preocupados y alertados de que nos pueden desde robar a matar en cualquier momento. Porque si aún nuestros dirigentes no se dieron cuenta, porque andan con custodia o en autos blindados, el único tema de conversación que unifica a ricos y pobres, más allá del programa de Tinelli, es la inseguridad.
Los robos, la incidencia de la droga en ello. El dinero fácil. "Total, si otros también lo hacen fácilmente, y robando, pero con guante blanco". La sociedad de consumo. "Quiero ese auto y esas zapatillas que jamás voy a tener trabajando por horas".El exitismo e individualismo que crea el sitema. "Lo quiero ahora, quiero ver el paraíso ya, quiero diversión y alucinación. Mi mundo feliz". ya nadie espera a morir. La religión que conocemos fracasó. Es incompatible con el sistema.
A veces, también fracasa la prevención. Rejas, alarmas, armas, custodias. De nada sirve. Sin embargo, desde los ricos a los pobres, cambiamos conductas todo el tiempo para evitar la inseguridad. Pero son muchos. Esquivamos, esquivamos hasta que....
Ponemos la cartera cruzada, miramos para todos lados, vemos muchos sospechosos. "Ese de ropa deportiva. ¿Jugará al fútbol o nos arracará algo y hará runnig?". Cómo saberlo. El medio pelo desconfía de los que viven en la villa o los morochos o los vestidos como mendigos. El rico de todos los que no son como él. Y el pobre convive con ellos, los rateros, y ve en la tv a los de guante blanco. Todos le son familiares. Todos nos son familiares.

Vale la pena leerlo...

Fragmento del libro "Digamos Basta" del especialista en derecho Alejandro Carrió.
Es la síntesis de todo. De porque estamos como estamos....
A partir de un simple paseo en bicicleta por los bosques de Palermo, el autor -un experto en derechos civiles-descubre que no pocos automovilistas toman la "bicisenda" como atajo, y se lanza a reflexionar seriamente acerca de lo permitido y lo prohibido dentro de nuestra sociedad. Este es el resultado, fruto de contravenciones y demás "avivadas" a las que no acostumbramos a decirles "no".*

Cerca de mi casa, en la zona de Buenos Aires que rodea al campo municipal de golf, las autoridades comunales tuvieron la feliz idea de inaugurar lo que se conoce como una "bicisenda". Se trata de un recorrido más bien corto, pero geográficamente agradable. De un lado están los bosques de Palermo, del otro un club de tenis.

La idea, supongo, fue consagrar un sendero donde los ciclistas pudiéramos circular sin riesgo de polución ni de las agresiones propias del tránsito porteño. Muy visibles carteles ordenan a los automovilistas no ingresar a la bicisenda. El clásico dibujo de un automóvil cruzado por una franja roja señala de manera inconfundible esa prohibición. Su contracara, claro está, es el derecho de los ciclistas a un espacio sano y seguro. Fácil, ¿no?

En realidad, no. La prohibición de circulación a automovilistas fue ignorada por éstos desde un comienzo, de manera absoluta. Tal vez el "error" de esta bicisenda fue hacerla demasiado ancha, de modo de brindar a los conductores de autos el espacio suficiente para ingresar y circular por ella. A juzgar por la velocidad de los autos, la bicisenda se convirtió más bien en un atajo.

Los "avivados" (la capacidad de nuestra sociedad para producirlos parece inagotable) vieron en estos caminos reservados para ciclistas su oportunidad de evadir el tráfico. He sido, en sentido estricto, víctima y testigo de este crimen. Los autos han pasado casi pegados a mi humilde bicicleta, produciéndome una sensación cercana a la de una bandera al flamear. Mis señas e indicaciones a los ocasionales conductores, cuando no algún insulto, jamás sirvieron de nada. Hasta me pareció ver en ellos alguna jactancia al "salirse con la suya", frente a la estéril prohibición.

Pero al tiempo llegaron los buenos (nuestras autoridades municipales) para poner coto a esta situación de ilegitimidad. ¿Qué hicieron? Construir los llamados "lomos de burro", espaciados más o menos cada diez metros, para evitar los excesos de velocidad.

El resultado ha sido, a las claras, patético. Los autos siguen utilizando la bicisenda y con ello continúan violando la prohibición. Los lomos de burro, por su parte, molestan mucho más a los ciclistas que a los conductores de autos, que sólo han visto frustrados sus deseos de ir más rápido, para "ganar tiempo". Y no del todo. Los magníficos vehículos 4 x 4, que pululan en nuestra ciudad como si toda ella fuera una especie de ámbito rural, acometen los lomos de burro sin que a su conductor siquiera se le desordene el jopo. Qué bueno es el avance tecnológico, ¿no?

Modo de ejemplo. Esta pequeña historia es algo más que un racconto de mis frustraciones como ciclista amateur. Es un ejemplo del lugar que ocupa la ley en nuestra sociedad, de la reacción de nuestros gobernantes ante las transgresiones a ella y, básicamente, del inocuo sentido de las prohibiciones.

Empecemos por lo más simple. Por razones que este ensayo tratará de desentrañar, parece claro que en nuestra sociedad no hemos incorporado en absoluto la idea de que una prohibición es, por sí sola, razón suficiente para que dejemos de hacer aquello que aparece vedado.

La expresión anglosajona It's against the law ("Es contra la ley"), que es frecuente ver en carteles o calcomanías en los Estados Unidos, resume una idea fuerte que diferencia, a mi entender, la idiosincrasia de estos dos pueblos.

Entre nosotros, sinceramente no creo que frente a una prohibición tengamos incorporado una suerte de mecanismo automático de autorrestricción.

Es más bien lo contrario. Frente a la prohibición, tendemos a indagar qué posibilidad hay de no ser enteramente alcanzados por ella, o bien buscamos alguna persona "amiga" (si es un funcionario, tanto mejor) que nos ayude a eludirla impunemente. También tendemos a cuestionar la utilidad de la prohibición, de manera de poder justificarnos en su incumplimiento. En suma, la ley, por sí misma, no nos dice demasiado.

Más grave todavía, la ley tampoco le dice nada al funcionario que debería regirse por ella. Claro que aquí los travestismos son de diversa índole.

El más profundo, pues revela una enfermedad que arrastramos desde hace décadas, es que ningún funcionario piensa seriamente que la ley se le aplica a él como a cualquier otro. Los funcionarios genuinamente creen, por ejemplo, que pueden estacionar sus vehículos en cualquier lado, y también que con su cargo tienen incorporadas a la manera de las propinas de los acomodadores de cine- una serie de prebendas que sería hasta ingenuo no aprovechar.

Un amigo diplomático que estuvo varios años en la Embajada argentina en Washington me contaba, horrorizado, la siguiente práctica de los años 90. Algunos de nuestros políticos, integrantes de esas numerosas comitivas que nos caracterizan, arribaban a Washington para algún evento acompañados de infaltables asesoras (a las que nunca se las vio asesorar en nada). Para guardar las formas, la reserva en el hotel para la "asesora" era hecha en una habitación separada a la del funcionario a quien acompañaba. Sólo que luego ("obvio", como dicen los adolescentes) ambos ocupaban una sola. Y aquí viene lo increíble. En razón de la no utilización de la habitación extra, mi amigo era preguntado acerca de la posibilidad de que el hotel extendiera un voucher, para usar esa habitación libre en algún futuro viaje. Ante la respuesta de mi amigo de "eso es imposible", el funcionario consideraba que absolutamente nada se había perdido con preguntar.

Es que para muchos de nuestros políticos, la igualdad ante la ley es un principio que, en el mejor de los casos, rige sólo para el ciudadano común. El caudillismo, con su origen histórico en el feudalismo, de lo que me ocuparé más adelante, tiene a mi juicio bastante que ver con esta idiosincrasia.

¿O acaso el ex presidente Menem no hizo gala de haber surcado la Ruta 2 en dirección a la costa atlántica con su Ferrari a una velocidad supersónica? ¿Resulta siquiera imaginable la escena de un policía parando al entonces primer mandatario para multarlo, y a Menem aceptando que, como habitante de la Nación, él también es un súbdito de la ley?

Esta reflexión nos conduce al segundo travestismo, que se relaciona con mis ya relatadas penurias como ciclista. Creo que nuestro Estado, como comunidad supuestamente organizada, muestra una gran incapacidad para hacer cumplir las leyes que el mismo Estado sanciona.

Hay relación. ¿Hay alguna conexión entre el diagnóstico que acabo de describir y nuestra posición en el mundo, nuestro desarrollo como nación y la calidad de vida que nos prodigamos?

Antes de aventurar la respuesta que a nadie debería sorprender demasiado, permítaseme adelantar una idea central.

Si bien puede ser tentador el andar culpando a los demás por aquello que nos sucede, creo que es un camino del que no hemos sacado mayor provecho, salvo el de una mal entendida autojustificación.

Es cierto que echar culpas al prójimo, a los estados capitalistas, a los organismos de crédito externo, a las potencias que no nos dejan crecer, a los inmigrantes, al sionismo internacional, a las naciones proteccionistas y en definitiva a cualquiera menos a nosotros mismos, es leitmotiv para los populistas que, triste es reconocer, nos han gobernado muchas veces por propia elección.

El populista nos dirá aquello que una mayoría quiere oír. No es por ninguna de las cosas que mencioné hasta ahora que no logramos despegar en el concierto de naciones.

No es nuestro desapego a la ley y el desprecio por las instituciones lo que nos mantiene sumergidos. Adelantarnos en una cola, mirar para otro lado cuando nuestro perro ensucia la vereda, conseguir "acomodo" para que nuestro trámite vaya más rápido (postergando así al del "no acomodado"), la exigencia del funcionario de una "comisión" para aprobar un trámite público, y el particular pagarla, nada de todo eso es la causa de lo que nos sucede, el populista se apresurará a decir y una mayoría aceptará.

Los males vienen de afuera, nos persiguen y nos postergan, sin que debamos mirar para adentro y analizar qué estamos haciendo mal.

Recordemos aquella célebre frase del sindicalista Luis Barrionuevo, cuando señaló que debíamos dejar de robar al menos por un par de años, y que provocó un escándalo general. Esa frase puede haber golpeado por su crudeza y desparpajo, pero no por su desatino o su insinceridad. Es que mientras no caigamos en la cuenta de que los males que he venido señalando tienen una directa conexión con la calidad de vida que nos propinamos unos a otros, ninguna modificación estructural habrá de tener lugar.

Mientras no aceptemos que el desprecio por las reglas es generalizado, que cuando se atacan las instituciones la República se debilita, y que todo eso incide directamente en nuestra calidad de vida, las posibilidades de cambios sustanciales se alejarán de nosotros cada vez más.

Publicado en el diario Perfil el 11 de mayo de 2008.
Por Alejandro Carrió: Abogado (UBA) especializado en derecho penal y constitucional. Master of Laws de la Universidad de Luisiana. Profesor universitario en Nueva York, Columbia, UBA y,actualmente, en la Maestría en Derecho de la Universidad de Palermo. Es miembro fundador y presidente de la Asociación por los Derechos Civiles (ADC).

Vestiario Argento 1(actualizado)

Un país donde lo anormal, lo ilógico es lo habitual. Si la ley se funda en las costumbres...estamos fritos....
Esta es la primera entrega-les pido que colaboren con otras-, de las bestialidades que se ven a diario en nuestra querida Argentina. En Buenos Aires las encontrás todas juntas. A saber:

-Existe la verificación técnica vehícular, pero tengo un auto destruido. Sin luces, sin patente, sin seguro. Y ando sin problemas por calles, avenidas, y mejor: por cualquier ruta del país. Nadie me para, si que me van a sacar.
-Cuando más se necesita a la policía... Como se te ocurre pedir policías de noche. Y durante el día, no jodas...están dentro de algún comercio custodiando o descansando.
-Cruzarse de carril con el auto, sin poner el giro. Ah! el que venía atrás mío no era Mandrake?
-Ir rápido por el carril lento y encima calentarse con el que va lento en ese carril.
-El peatón no tiene prioridad jamás. Si mi auto es más grande y fuerte. Pero si tengo un camión es mejor, porque es más fuerte y grande que tu auto.
-Hacer la cola es al pedo. Mejor hacerse de un amigo o conocido que nos haga pasar por arriba a esos giles que esperan horas y horas...
-Para que voy a pagar, si nadie lo hace. Viajo gratis y chau.
-Para que voy a tirar el papel en el cesto, si después tienen que limpiar. Bien que le pagan a esa gente para que lo haga. Vi a uno con el uniforme, que se ve que viajo a Europa.
-Giro en U y chau. Caminante, no hay camino. Se hace camino al andar...

-Ir a un recital en un estadio. Pagar fortuna para entrar. Esperar horas y horas para estar ahí nomás del grupo musical y...ser asaltado por los pungas de la barra(del equipo dueño del estadio), que los hicieron entrar..obviamente sin pagar nada y sin hacer cola...

-Que se diga y demuestre que la empresa esta fundida, mientras se vive en el country como un rey. "Empresario rico, empresa pobre".

-Que los dueños de colectivos sostengan que si no los subsidian, quiebran. Cuando con los subsidios que reciben, siguen viviendo como reyes y prestan un servicio para mendigos. Si tanta pérdida dan los colectivos, que se dediquen a otra cosa. Haber cuantos lo hacen.....

Otra vez ¿Y la justicia?

Continúa la polémica por un fallo del juez Oyarbide
El magistrado sobreseyó a un hombre (argentino), acusado de explotar a bolivianos en un taller textil clandestino. Por esa decisión, lo acusaron de "eludir la investigación" y pidieron en juicio político. La explicación del juez en Radio 10
El juez federal Norberto Oyarbide mantuvo un interesante debate con el periodista Samuel Chiche Gelblung, en su programa Edición Chiche, por Radio 10. "A veces hay cuestiones que son razonables desde el punto de vista humano, pero no lo son desde desde el jurídico", expresó el magistrado.

La conversación se centró en un polémico fallo en el que Oyarbide -con el aval de un fallo de la Cámara Federal- decidió exonerar de toda culpa a un fabricante textil que tenía a inmigrantes ilegales trabajando de manera clandestina en su taller. Según expresó el magistrado, se trata de "Costumbres ancestrales".

A raíz de esa decisión, el presidente de la Cooperativa de Trabajo La Alameda, Gustavo Vera, pidió al Consejo de la Magistratura que se realice un juicio político del juez federal, a quien acusó de eludir la investigación de una denuncia contra talleres textiles que empleaban en condiciones de esclavitud a costureros bolivianos.

"Es un tema muy complejo", aseguró el magistrado y luego relató que en su juzgado recibe miles de denuncias del estilo y aseguró que ha realizado muchas investigaciones y que siempre los escenarios son bastante similares.

"El punto es que cuando se presentan ante mi las personas explotadas, lo único que hacen es hablar bien de sus explotadores", relató y luego amplió asegurando que conoce muy bien. “Recibo cientos de causas de este estilo: gente traída de países fronterizos con falsas promesas y que después terminan viviendo en lugares infrahumanos”.

Una explicación que elaboró Oyarbide es que a veces el remedio es peor que la enfermedad. "No se puede entrar y confiscar todas las máquinas porque esas personas se quedan en la calle y pasan a vivir en situaciones mucho peores que las que estaban".
Fuente: Infobae.com-15 de Mayo de 2008

El Imperio de la Impunidad

"El poder es impunidad", ya lo dijo sin sonrojarse ante miles de espectadores televisivos, un supuesto asesino, que con su supuesto suicidio, sellara su culpabilidad. Parece que todos llevamos ese gen adentro. Las leyes se escriben para pensar de que manera podemos violarlas fácilmente. Ricos que evaden impuestos, pobres que no pueden y no quieren, si pueden, pagar. "Total, acá nadie paga", frase que puede salir de una villa o de un country. Policías que no están y si aparecen no pueden hacer nada. Jueces que desprocesan a empresarios explotadores(
En fin, nadie que cumpla con la ley, nadie que controle y sancione. Ya ni la vergüenza es un freno, porque la perdimos hace años. "Como voy a deber, le dí mi palabra. Aparte sino me van a señalar todos en el barrio", decía mi abuelo. Yo no funciona ningún freno moral, porque los valores se murieron en los 90. El único y supremo es el poder y este es impunidad. Y para tener poder, nada mejor que la suma de cargo y plata. Que lindos verlos juntos. Aunque con mucha plata, se consiguen amistades con cargo.
Hace poco una señora cuyo animalito hacía sus necesidades en una vereda de importante avenida, me decía que ella no iba a levantar el producto de las mismas, hasta que arreglaran las veredas los políticos. Todo porque yo la miraba y le decía que debía levantar eso.
No nos damos cuenta o no nos importa que nuestros hijos, vecinos o conciudadanos deban transitar esquivando aquello. No razonamos, que nos hacemos mal a nosotros mismos. Y si le tenemos bronca a los políticos(que no caminan sobre eso, porque andan en sus autos polarizados con custodios), porque agarrarnos con nuestros hermanos. Qué culpa tengo yo de esa bronca.
Si no maduramos, razonamos cambiar desde abajo, nunca llegará arriba una persona que nos respete. El cambio parte de esas pequeñas cosas. De nosotros.